lunes, 15 de diciembre de 2014

De Haití con amor: voluntariado que cruza fronteras


Los principios que dan origen a nuestro movimiento ha sido puesto de manifiesto una vez más. La experiencia contada a continuación es una muestra de lo que significan la Humanidad, la Imparcialidad, la Neutralidad, la Independencia, el Voluntariado, la Unidad y la Universalidad. 
Hemos tomado de www.FICR.org un reportaje estremecedor y desde Cruz Roja Dominicana queremos compartirlo con ustedes. 
A continuación el texto escrito la experiencia contada por Enrique Jair Guevara sobre esa experiencia maravillosa contada por un joven haitiano que ofrece sus servicios como voluntario en la Cruz Roja Dominicana. Su experiencia la vivió Abdias Berreonet, el voluntario haitiano en la frontera entre ambos países que comparten la Isla Española. (RL) 



Hace un año, me encontraba en la frontera entre Haití y la República Dominicana, participando en un entrenamiento ofrecido por la Cruz Roja llamado la “Escuela de Campo”. Fue ahí donde conocí a tres personas tan especiales como los millones de voluntarios y voluntarias que existen alrededor del mundo, quienes arriesgan sus vidas y sacrifican su tiempo al servicio de los más vulnerables. Como homenaje en reconocimiento del Día Internacional del Voluntariado tengo el honor de compartir sus historias.

Abdias Berrouet

Uno de los primeros que conocí fue Abdias Berrouet quien emigró de Haití hacia la República Dominicana, en 2007, en busca de mejores oportunidades para estudiar, ayudar a los demás y ser voluntario en la Cruz Roja Dominicana. En 2013, cuando lo conocí, Abdias estudiaba medicina y ya contaba con diplomados en cooperación internacional y salud ocupacional.

Me resultó curioso e inspirador ver a un haitiano como voluntario de una Sociedad Nacional en un país que no es el suyo. Pero Abdias nunca ha dudo de su voluntad y cuando le pregunté qué tan a menudo visitaba su país, me respondió que en los seis años que llevaba viviendo en la República Dominicana, solo había vuelto a Haití una vez, mientras desarrollaba una misión humanitaria propia. “Mi tiempo libre lo paso mejor ayudando a personas que lo necesitan y se lo dedico a la Cruz Roja Dominicana y a las personas vulnerables” me explicó

Al preguntarle cómo se sentía como haitiano trabajando en Cruz Roja Dominicana me dijo acertadamente: “Mi presencia en Cruz Roja Dominicana es como si estuviera en mi familia, todos se preocupan por mí, me aconsejan y están siempre a mi lado. Esto es para mí un ejemplo vivo de que el movimiento de la Cruz Roja va más allá de las fronteras de raza, religión o cultura. En una frase, somos uno.”

Abdias quien trabajó por 3 meses en la operación de respuesta al terremoto del 2010 capturó mi atención diciéndome que quería compartirles un mensaje a otras personas. Sus palabras son claras y simples: “A veces tenemos la voluntad de ayudar pero no sabemos cómo. La Cruz Roja nos enseña a ayudar, en que forma y que tiempo, establece reglas para no violar los derechos humanos y para que la ayuda sea más eficiente”.

“Pienso que las personas que quieran ayudar, que tengan la voluntad de ayudar a las personas pueden acercarse a la Cruz Roja de cualquier parte del mundo. No importa si estamos en Siria o en América donde quiera que estemos, la Cruz Roja es la misma, no importa si es en China o donde quiera que estés, es el mismo lema salvando vidas y cambiando mentalidades”.


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