lunes, 14 de octubre de 2013

Día Internacional de Reducción de Riesgo de Desastres: Vivir con una Discapacidad no debería ser un desastre



Azua. 13 octubre 2013.- La Cruz Roja Dominicana, Cruz Roja Española y el Círculo de Mujeres con Discapacidad (CIMUDIS), celebran hoy el Día Internacional de Reducción de Riesgo de Desastres, bajo el lema de: Vivir con una Discapacidad No debería ser un Desastre

Este año se conmemora el Día Internacional para la Reducción de Desastres, con un enfoque en la promoción y protección de los derechos de las personas con discapacidad, por tal razón se llevo a cabo un conversatorio en el que participaron miembros de CIMUDIS, voluntarios de Cruz Roja y autoridades locales con el propósito de sensibilizar respecto a la situación de este colectivo cuando ocurre un desastre, porque muchas veces las organizaciones humanitarias y de socorro no toman en cuenta sus necesidades.

El doce por ciento (12%) de la población residente en República Dominicana vive con algún tipo de discapacidad, según datos del Censo 2010. Esto representa más de un millón cien mil habitantes de los cuales el 45% tiene una discapacidad físico-motora, el 29% visual, el 19% auditiva y el 7% intelectual. De ese millón el 73% se concentra en las principales ciudades y zonas urbanas del país, que están expuestas a la ocurrencia de huracanes, inundaciones, terremotos. 

Es de sumo interés propiciar espacios de diálogo y sensibilización entre las autoridades sobre la problemática de las personas con discapacidad, e involucrar a la sociedad civil a fin de impulsar acciones que permitan que los programas de gestión de riesgos tomen en cuenta las necesidades de las personas con discapacidad en los diversos escenarios posibles de desastres y se visibilicen los aportes y las capacidades que este segmento de la población puede aportar para reducir el riesgo de desastres en el país.

Garantizar que los sistemas de prevención sean adaptados para personas con discapacidad, disminuir las barreras físicas a través de la colocación de rampas de acceso, la señalización adecuada, el fortalecimiento de las capacidades y conocimientos de los miembros de los organismos de emergencia y de la comunidad sobre la atención y el trabajo con las personas con discapacidad, son sólo algunas de las medidas que podrían marcar la diferencia. La inclusión de estas acciones aumentaría considerablemente la eficacia de los esfuerzos de todas las instituciones en la etapa de respuesta a la emergencia y en la de recuperación.

Vivir con una discapacidad no debería ser un desastre es una circunstancia en la vida de las personas, es un elemento más que refleja la diversidad y la riqueza de los seres humanos. Es por ello que debemos trabajar arduamente en impulsar programas de inclusión social, de participación plena en todos los aspectos de la sociedad y promover medidas efectivas que permitan asegurar el acceso de las personas con discapacidad a la asistencia humanitaria frente a la ocurrencia de un desastre. 



Este actividad fue realizada en el marco de los proyectos Convenio de Reducción de Riesgo ante Desastres Naturales en la Región Sur 2010-2014 y Apoyo a las Comunidades Afectadas por el Huracán Sandy 2013-2014, con apoyo financiero de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y la Unión Europea, respectivamente.

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